Sobre la pérdida
Cómo dejar ir
“Cuando beses a tu hijo o a tu mujer, di: «Beso a un ser humano».” — Epicteto
Nos gusta pensar que duraremos para siempre. Queremos creer que todo durará para siempre. Pero no es así. Todo tiene una fecha de caducidad: las cosas, tus padres, tu trabajo, tus compañeros, tú y yo.
Lo sabemos, pero la parte más difícil es reflexionar conscientemente sobre ello. Vivimos bajo el tabú socialmente impuesto de la muerte. A nadie le gusta hablar de ello, y nadie lo hace. Eso es lo que nos impide pensar en lo efímera que es nuestra existencia.
Pensar en la muerte no tiene por qué ser un ejercicio de autocompasión, sino más bien una herramienta que nos permita enfocar nuestros esfuerzos en lo que realmente vale la pena.
Una vez que interiorizas esto, comienzas a evaluar mejor las prioridades, no solo en tu vida personal, sino también en tu carrera profesional, lo que te permite tomar mejores decisiones laborales. También empezarás a desarrollar el desapego. No significa que ya no te importe nada, sino que mejorarás tu capacidad de aceptar los eventos en tu vida.
Habrá momentos difíciles en tu carrera profesional: que tu empresa sea adquirida por otra, despidos de compañeros, malas críticas de tu supervisor, una caída del servicio a las 3:00 am, discusiones con ese colega tóxico que todos conocemos… Saber que, al final, todos vamos a morir con total certeza, pone las cosas en perspectiva y nos ayuda a aceptar esos momentos, devolviendo el enfoque a lo importante: lo que depende de nosotros.
Un servicio externo hace su trabajo y tú no puedes hacer nada al respecto. El equipo ejecutivo toma decisiones y tú no puedes hacer nada al respecto. Tu colega puede decidir dejar la empresa y tú no puedes hacer nada al respecto. Tu compañero tóxico no cambiará su forma de ser y tú no puedes hacer nada al respecto.
Acéptalo.
Sigue trabajando y haciendo lo mejor que puedas. Eso está bajo tu control, eso es lo que permanece, y ahí debe estar tu enfoque: tu trabajo. Da feedback a tu empresa, da feedback a la empresa que te presta un servicio (o cámbiala si no estás satisfecho), sé claro con tu compañera sobre su tono al hablar contigo. Y, por último, siempre tienes la opción de buscar otro trabajo en otra empresa.
Está bien sentirte molesto cuando ocurren cosas como esas, pero tendrás la herramienta para superar el duelo más rápido.

