Construyendo tu propia fortaleza
Un sitio donde nadie pueda entrar, solo tú
“Tú tienes poder sobre tu mente, no sobre los acontecimientos. Date cuenta de esto y encontrarás la fuerza.” — Marco Aurelio
He escrito antes sobre la Ataraxia. Es el objetivo del estoicismo: un estado de claridad y serenidad mental donde observas el mundo y los eventos con ecuanimidad, tratas a los demás con amabilidad y sin esperar nada a cambio. Siempre tranquilo y sintiéndote realizado... Suena genial, ¿verdad?
Pero no es raro que alguien en tu trabajo o tal vez algún evento que ves en la televisión despierte sentimientos dentro de ti. Y está bien, es natural. El estoicismo no trata de suprimir tus sentimientos y ser frío; se trata de usar el regalo que la Naturaleza nos dio a todos para controlarlos: nuestra mente lógica.
Entonces, ¿cómo afrontar esas situaciones? Afortunadamente, los estoicos ya se enfrentaron a esto. Practicaban algo llamado la vista desde arriba. La idea principal detrás de esto es presenciar el caso como si fueras otra persona. Epicteto habla de esto en su Enquiridión, 26; un ejemplo moderno podría ser ver a alguien sentirse mal porque su ordenador se bloqueó y perdió la última media hora de trabajo porque no hizo un commit, y decirle que “está bien, este tipo de cosas pasan”. Pero cuando te sucede lo mismo, actúas como si el mundo se estuviera acabando, igual que la persona a la que intentaste calmar antes. Eso no es coherente.
Deberíamos intentar ver cada evento en nuestras vidas como si le estuviera ocurriendo a otra persona, simplemente como un ejercicio para dar perspectiva a esos eventos. Las cosas malas pueden parecer más grandes de lo que realmente son en nuestros pequeños mundos centrados en hijos+trabajo+casa. Pero si tomas distancia del evento actual, tratar de verlo como si le sucediera a otra persona ayuda mucho.
Tal vez se te cae un vaso de agua, se rompe en el suelo y tienes que limpiar la casa. Pero en otro lugar de la Tierra, hay alguien más desafortunado que tú. Hay hambre, guerras y desastres naturales… Tu vaso no es tan importante.

