Afrontando nuevos retos
Debemos tomar acción aunque tengamos miedo.
“Nuestros miedos son siempre mayores que nuestros peligros.” — Séneca
Nos encanta nuestra zona de confort. Es un lugar acogedor donde podemos descansar y ahorrar energía. Cuando estás dentro de ella, todo está controlado; tienes esa sensación de dominar cada aspecto, sin sorpresas, sin urgencias… Hasta aquí todo bien.
El principal problema de esta zona es que te estanca. Cuando permaneces en tu zona de confort, sigues haciendo lo mismo una y otra vez sin aprender nada nuevo. En una industria como la nuestra, es crucial seguir aprendiendo y desafiándonos con nuevos problemas. No te preocupes por tu experiencia previa en un tema; nadie nace sabiendo. Sin embargo, trata de no cometer el error de comenzar algo que probablemente se te salga de las manos.
Me gusta pensar en esto como tres círculos concéntricos. El círculo interior es tu zona de confort. El del medio es tu zona de aprendizaje; deberías permanecer en ella todo el tiempo que puedas. Ahí es donde crecerás, donde aprenderás nuevas habilidades, ganarás experiencia y te transformarás. El último círculo es tu zona de pánico, y es la zona que deberías evitar a toda costa; ahí se encuentran las tareas y desafíos que te superan por mucho, y tratar de enfrentarlos podría causarte un trauma, obligándote a retroceder a tu zona de confort para no salir de ella durante mucho tiempo. Lo que ganamos al permanecer en la zona de aprendizaje es expandir nuestra zona de confort, empujando la zona de aprendizaje hacia donde estaba antes la zona de pánico.
Salir de tu zona de confort requiere valentía, y, como un músculo, puede entrenarse. Deberías empezar con cosas fáciles al principio e ir aumentando gradualmente el desafío de las tareas. Intenta enfrentarte a diferentes tipos de tareas, probar un nuevo lenguaje de programación o leer sobre las nuevas tendencias de la industria. Participar en un hackatón, asistir a una conferencia tecnológica local y hablar con otras personas son buenos ejemplos también. La idea es desafiarte a ti mismo con situaciones que, poco a poco, exijan más de ti. Con el tiempo, verás cómo tu zona de pánico se aleja y una nueva zona de aprendizaje la reemplaza.
Repite el proceso y sigue aprendiendo.

